Más de 300.000 llamadas de jóvenes por violencia de género.

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Ayer los 40 principales organizó una mesa redonda sobre ciberacoso y violencia de género donde Fundación ANAR  presentó su informe de 2014 referente a las llamadas atendidas por violencia de género. Cuando se trata de casos de menores el 016 desvía directamente la llamada a ANAR, especializada en la materia.

Leticia Mata fue la encargada de presentar el Informe de Violencia de Género del Teléfono ANAR 2014. La mayoría del público allí presente no sobrepasaba los 18 años y habían asistido con sus profesores y profesoras en horario escolar. PoIMG_5996r ello, antes de entrar en materia Mata recordaba que existían diferentes números a los que se podía llamar dependiendo del caso: por un lado el Teléfono ANAR de Ayuda a Niños y Adolescentes (900 20 20 10); Teléfono ANAR del Adulto y la Familia (600 50 51 52 y ANAR para Niños Desaparecidos (116 000). Todos ellos están operativos las 24 horas, son gratuitos, confidenciales, anónimos y atendidos por profesionales.

Datos del informe

Leticia Mata mostraba su preocupación ante los datos que han estado manejando, pues el número de llamadas atendidas ha ido en aumento y la gravedad de los casos sigue la misma tendencia ascendente. “En 2014 hemos atendido más de 300.000 llamadas, más de 1.000 por día y la violencia se identificaba como la principal causa”. Hacía una retrospectiva desde el año 2009, donde atendieron un total de 278 y 210 casos, y lo comparaba con los datos del pasado año con 1920 llamadas y 1110 casos de menores. En el informe se distinguen dos tipos de llamadas: aquellas en las que la o el menor muestra su preocupación por la violencia de género existente en su entorno familiar y aquellas en las que es la propia menor quien está sufriendo en primera persona esa violencia por parte de su pareja o expareja. De las 1920 llamadas que se atendieron 1642 eran referentes al primer tipo y 278 al segundo.

La mayoría de las llamadas se concentran en las edades de la adolescencia (16 y 17) años) que representa el 62.6%. Pero Mata también destacaba que existen casos registrados (16,5%) en los que las edades eran aún más tempranas y oscilaban entre los 13 y 14 años. Pero de ello resaltó principalmente la problemática que existe a la hora de las que las víctimas de violencia de género se reconozcan como tal. Señalaba que “solo en el 46,4% de las llamadas la adolescente sí identifica la situación que está viviendo como violencia de género”.

Tipos de violencia y el ciberacoso

Como bien decíamos al comienzo, Leticia Mata también explicaba que la gravedad del tipo de violencia también iba en aumento. Se recoge en el informe diferentes tipos de violencia clasificadas en: física, psicológica, sexual, social, contra los derechos sexuales y económica. La que mayor porcentaje registra es la psicológica (insultos, chantaje, amenazas etc), experimentada por el 95,7% de las llamadas, y es la que más le cuesta identificar a las víctimas. Pero hay otro tipo de violencia que también juega en paralelo con esta: la social. La experimenta un 65,8% de las jóvenes y se refiere a aquellas en las que se muestran conductas tales como aislar a la pareja de sus amistades y familia, ejercer un control sobre sus actividades, humillar y demostrar el poder en presencia de los demás etc. Especial mención merece la violencia que más fácilmente se identifica por su huella visible, la física, con un 51,4%.

Pero la violencia también se va adaptando a la nueva era de internet. En un 65,5% de los casos se ha dado a través de las nuevas tecnologías, lo que es normal teniendo en cuenta que se trata de relaciones sentimentales entre adolescentes y al no haber convivencia la comunicación se da en la mayoría de los casos a través de las redes.

En relación a este último dato cabe destacar la intervención de Carlos Hernández, community manager de la Policía Nacional. Llevándolo al terreno de la mensajería instantánea se hacía referencia al tipo de control que se ejerce en cuanto a querer saber el motivo por el cual la pareja estaba conectada al whatsapp a las tres de las mañana, con quién hablaba, de qué hablaba etc. “Esas situaciones no se pueden permitir ni tolerar, porque una vez se cede te va a pedir cada vez más”, decía Hernández.

También señalaba la importancia de la intimidad. Recomendaba a las jóvenes no facilitar sus contraseñas de móvil, redes sociales y demás a sus parejas, lo mismo que tampoco deben compartir perfiles. Hay un problema que destacaba principalmente y es el de las fotografías. Decía que “tenemos muchos casos en los que la joven llama diciendo que su pareja o expareja tiene fotos comprometidas y la está amenazando con publicarlas. No mandéis fotografías. En realidad los mejores momentos son aquellos que no se fotografían”.

Qué hacer ante los casos de violencia

Elena Palacios, jefa del Área de Seguimiento y Control de la Violencia en el Ámbito Familiar, destacaba que la situación que vive una persona que sufre violencia de género es muy compleja. La víctima acaba teniendo una relación de dependencia con su agresor y en muchas ocasiones no denuncia por tener miedo o porque no se reconoce como tal. Por ello decía que “es necesaria la valentía. Y no la valentía de la víctima, sino la valentía de la gente de su alrededor. Si ella no es capaz de denunciar hazlo tú, porque lo que no se puede aceptar es la impunidad de los agresores. Lo que no puede ocurrir tampoco es que en unos años nos arrepintamos de no haberlo hecho y ya sea demasiado tarde porque está muerta”. Señalaba que han tenido muchos casos en los que la víctima ha llegado a suicidarse porque no era capaz de aguantar el acoso y la situación en la que estaba sumida.

Foto: Archivo AmecoPress

 

 

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