Volvemos a hablar de violencia machista

Más de 19 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas en lo que llevamos de año, con algunos casos aún por aclarar. Son, aseguran, las cifras más alarmantes que se han producido en España desde que se empezaron a contabilizar las mujeres muertas por violencia de género. Así que los medios de comunicación colocan noticias del fenómeno en sus portadas y cabeceras. Los partidos parecen reaccionar de nuevo. Las organizaciones reanudan las movilizaciones contra esta lacra. Volvemos a hablar de violencia machista.

Casi diez años después de que entrara en vigor la ley de medidas de protección integral de violencia de género hay mujeres asesinadas por ser mujeres. Expertas y organizaciones denuncian la normalización de la arton10868violencia, la consolidación del machismo –desde las propias instituciones y legislaciones que se imponen-, y también, los efectos de la crisis económica.

Una crisis que, según algunas instituciones como el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial, puede ser responsable del descenso en las denuncias. Muchas mujeres sufren una fuerte dependencia económica, que se ve agravada y que les dificulta tomar la decisión de denunciar. Susana Martínez, presidenta de la Comisión de Estudio de Malos Tratos a Mujeres, insiste en la necesidad de establecer políticas públicas de inserción laboral de mujeres maltratadas. “Cada día nos encontramos con casos de mujeres que no se separan por la situación de dependencia económica”, asegura.

Según la primera encuesta europea sobre violencia de género publicada recientemente, un 22 por ciento de las españolas ha sufrido violencia de género alguna vez, pero las denuncias por estos delitos no suben de algo más de 130.000 anuales. Los datos que el Observatorio ofrece trimestralmente advierten que las denuncias han bajado más de un 9 por ciento. De las mujeres asesinadas en lo que va de año, solo cinco lo habían hecho.

Acabar con la sensación de “impunidad”

Pero no se trata simplemente de “animar” a las mujeres maltratadas a denunciar. Hay que acabar con la impunidad de los maltratadores, hay que facilitar el camino y proteger a las mujeres que toman la decisión de ponerse en contacto con las autoridades y, de manera especial, hay que hurgar en la conciencia colectiva, para que la sociedad plante cara a este tipo de violencia, se implique en la lucha y se comprometa en desterrar aquellas conductas, valores y pilares que la sostienen – solo el 2 por ciento de las denuncias proceden de familiares o amigos de las maltratadas-.

“Es imprescindible impulsar campañas de sensibilización no solo dirigidas a la víctima y su entorno, sino poner el foco en los maltratadores y dejar de alimentar su impunidad”, enfatiza Susana. Para esta abogada el que no se hable de los maltratadores y de las consecuencias de sus actos, el no saber quiénes son y qué pasa con ellos, les da poder y transmite una sensación de impunidad que dificulta detener la violencia.

Especial vulnerabilidad

Otra de las medidas que también ayudaría a paliar de algún modo la situación es reforzar los mensajes y la alerta ante los colectivos más vulnerables: las mujeres mayores que, como la asesinada en Melilla, pueden tener más obstáculos sociales o incluso de mentalidad para dar el paso y denunciar; las mujeres inmigrantes carecen en muchos casos de una red familiar de apoyo o cuentan con barreras de lenguaje, como la brasileña asesinada el lunes en el País Vasco, que estaba sola en España con sus dos hijos, también las mujeres que viven en el entorno rural se encuentran con mayores dificultades, especialmente desde la aprobación en enero de la Ley que regula el Régimen Local.

Ameco

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