La desigualdad no nace, se hace.

La campaña en conmemoración del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, del Instituto Vasco de la Mujer (Emakunde) se centra en los mensajes de carácter sexista que cada día reciben chicos y chicas potenciando una serie de estereotipos que agravan la desigualdad entre sexos. El lema empleado es “La desigualdad no nace, se hace. Podemos cambiarlo. Hagamos igualdad.”arton13672

En dicha campaña se presenta a jóvenes, que dependiendo de su sexo reciben una serie de mensajes u otros; desde la infancia son comunes las frases sexistas del tipo: “qué bonita es mi niña”, “eres un campeón”, o “los chicos no lloran”. Mientras que a jóvenes y niñas se les inculcan valores como la belleza, la bondad, la discreción, los cuidados y la dependencia; en el caso de los chicos, éstos reciben mensajes que potencian la agresividad, el éxito, la ambición o la negación de los sentimientos.

Esto evidencia que las jóvenes son educadas, a menudo, para agradar a los demás, siendo presentadas cómo débiles, potenciándolas la importancia de la apariencia física frente al intelecto. En cambio, los chicos tienden a ser empoderados, negándoles en diversos mensajes la muestra de sentimientos y la necesidad de alcanzar el éxito público. Desde Emakunde se ha defendido que este tipo de mensajes a los que constantemente estamos expuestos perpetúan la desigualdad y las relaciones de poder.

En este sentido, la directora de Emakunde, Izaskun Landaida, ha destacado la necesidad de ser conscientes de los mensajes que a diario recibe la juventud, siendo su importancia crucial para la construcción de su propia identidad. La directora ha querido recalcar la importancia de este tipo de mensajes en edades tempranas, ya que a estas edades el proceso socializador es especialmente relevante.

A su vez, Landaida ha insistido en la cooperación y la educación desde el ámbito familiar para poner fin a la desigualdad, en este sentido ha apelado a la obligación de “reflexionar sobre los mensajes que enviamos, sobre los modelos que mostramos. La desigualdad se aprende, se hace, por lo tanto, tenemos que ser conscientes de que desde nuestro ámbito de influencia también podemos hacer igualdad, que es una tarea, por tanto, de todas las personas que formamos esta sociedad”.

Foto: Archivo AmecoPress tomada de Emakunde

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